¿Para qué sirve una Expo?

Estoy en Zaragoza, en la Expo, trabajando en Tribuna del Agua. Ya llevamos una semana de debates y conferencias superinteresantes sobre el agua y el desarrollo sostenible. La parte que coordino se llama Ágora y es donde el público pregunta y comparte “tribuna” con los expertos. Y claro ya ha surgido varias veces la pregunta de si la Expo tiene sentido. No tanto en general, sobre el papel de las Expos en el siglo XXI -que por cierto es tema de uno de los eventos paralelos previstos- sino de esta Expo en particular. Y es que parece un contrasentido demasiado grande favorecer el desarrollo sostenible con una gran infraestructura del ocio que genera residuos e impactos de todo tipo.

Quizás no sea un camino tan equivocado, aunque, por supuesto, con las propias contradicciones del desarrollo sostenible incluidas. Respuestas varias de los expertos que han pasado por el Ágora lo corroboran. Andrés Rábago, el Roto, autor de una serie de viñetas elaboradas para este evento, dijo que hay que hacer lo que uno cree que debe hacer, incluso donde se supone que no se puede hacer porque siempre queda algo. O al menos eso es lo que yo entendí. Carl Steinitz, profesor de Gestión Territorial en Harvard afirmó que la única esperanza para cambiar actitudes es infundir miedo a la gente. Según su experiencia adquirida en proyectos por todo el mundo, cuando la gente siente que realmente puede perder sus condiciones de vida es cuando reacciona en serio. “Esta Expo debería ser la Expo del miedo” llegó a decir. Cuando el sábado por fin vimos el espectáculo estrella de la Expo, el Iceberg de Calixto Bieito, pensé que le estaban haciendo caso. Al menos en la primera parte, cuando miles de residuos y bebés deformados pasan por delante de un ojo gigante y televisivo. La verdad es que se te pone un nudo en el estómago. Aunque inmediatamente después lo compenses comiendo papas arrugadas y dejandote llevar en un concierto de homenaje a Pink Floyd, puede ser que cuando nos afecte de pleno la crisis que se avecina -perdón, desaceleración- nos acordemos del ojo maldito y desde la depresión, empujemos por crear un mundo más racional y justo.

Sólo estoy segura que Steinitz y otros expertos que pasan por Expo, donde constatan hechos como que el cambio climático es ya irreversible, no siempre lo tienen fácil para hacerse oír. Aquí en cambio los medios necesitan contenidos, cuando lo normal es lo contrario, es decir que los contenidos peleen por estar en los medios. Mientras pasan el ojo de Bieito por la tele una y otra vez, en el Ágora de la Expo se escuchan los sonidos de Los Monegros de la mano de la zoóloga Eloïsa Matheu que alerta de su degradación. Canal Expo y todos los periodistas acreditados picotean y lanzan continuamente fragmentos de todo lo que pasa, ya sea en pabellones, conferencias, días nacionales, conciertos, actuaciones, debates o talleres.

Quizás sólo se trata de eso. De crear las condiciones para que un tema importante se proyecte globalmente, aunque sea de una forma tan curiosa como inventarse una expo del agua y el desarrollo sostenible. Y aunque todo ello, además, sea el efecto secundario del esfuerzo ingente por transformar espectacularmente una ciudad. Pero es que puestos a poner Zaragoza en el mapa mundial, mejor que sea para decir algo.

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Una resposta to “¿Para qué sirve una Expo?”

  1. Tod@s somos rojos, verdes y subversivos « Bloc de Cris Ribas Says:

    […] Bloc de Cris Ribas comunicació 2.0 « ¿Para qué sirve una Expo? […]

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